Mil grullas

¿Y si nunca dejamos de caer?, me preguntaste antes de entregarte a los lobos mecánicos. Aún no sé que responder. Te diría que no hay actos heroicos, sólo reacciones desesperadas, y luego intenterías cortarme la garganta. Mil grullas reflejadas sobre mi café y ninguna tormenta a la vista me quitan la palabra.

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