Webprendedor2007: Aplicaciones en la nube

Erase una vez, un lugar llamado Chile, donde un par de estudiantes medios hiperventilados con la tecnología armaron una compañía, y no pocos preguntaban ¿como se instala el software?¿Para que, si existe la web?, respondían.
Bueno, hoy la torta se dio vuelta - y para confirmarlo es que mas de 200 personas se reunirán este Sábado 17 de Noviembre en la Biblioteca de Santiago.
Nos vemos en Webprendedor 2007.

Sabado marciano

Como seguramente lo leyeron en blogs mas actualizados, interesantes o leídos que este, el Sábado 20 de Octubre a las 16:00 en la Biblioteca de Santiago se hablará de literatura fantástica. En la mesa estarán sentados Alberto Rojas (”La Lanza Rota”, Premio Marcelo Paz 1995), Gabriel Merida y un tal Carlos Gaona. La conversación es moderada por el artista visual y escritor Sergio Alejandro Amira (”Identidad Suspendida”).

¿Hablaremos de los aliancista-bacheletistas, o de wena naty, o del divorcio de los Sarkozy, o del verdadero destino y misión del FASAT-Alpha? Asistan, y lo sabrán.

1979

Primer capitulo

- Señorita Zoubek, buenos días. Estamos por llegar.

Eva Zoubek despertó, agradecio a la aeromosa y se acomodo en su asiento. A través de la ventana podía ver por primera vez los Andes. El avión descendio lentamente, y una ciudad se descubría a los pies de las montañas gris-azuladas.

- Este es el capitán. Arribamos según lo planificado, a las 8:45 de la mañana. La temperatura es de 6 grados centígrados. En nombre de la cabina y toda la tripulación, muchas gracias por volar con nosotros. Bienvenidos a Santiago de Chile.

- ¿Primera vez en Santiago, dama? - pregunto el taxista por el retrovisor.
- Si, y es bastante mas frió de lo que me esperaba - respondió Eva, mientras miraba con curiosidad el mosaico de industrias y parcelas al lado del camino. Reconocía la maquinaria soviética.
- ¿De donde es usted? Llevo trabajando harto tiempo en esto, y sabe, no le reconozco el acento. - El taxista al mismo tiempo tomaba undesvío y se rascaba la nuca.
- Soy chechoeslovaca, y el acento es cubano. Estudie un tiempo allí.
- ¡Ah, Cuba! Entonces usted es una de los nuestros… ¡compañera! - ambos soltaron una carcajada, la ultima hasta llegar al hotel.

Desde su habitación en el Carrera, Eva podía ver La Moneda. Sencilla, plana, gris; como Santiago. En la cama algunas maletas abiertas con ropa y libros. Sobre el escritorio, su maquina de escribir y un par de ediciones del Pravda. Frente a la ventana, con el pelo aun mojado por la ducha, miraba detenidamente cada balcón del palacio, esperando que algo sucediera. Salvador Allende no apareció. Desde los periódicos sobre el escritorio podía oír a su editor decirle “Otra señal de que no estas hecha para esto”.

planeta transantiago

Las grandes alamedas, la ciudad completa, le pertenece a la sonoridad motora y mecánica. El resto, son y somos, recuerdos casuales y circunstanciales, de una historia demasiado antigua, larga y residual. Somos una molestia, un mal que destruye los modelos matemáticos, las simulaciones estadísticas. Estamos para romper los cristales líquidos de la tecnocracia empoderada que sueña con un mundo que funciona - bello y perfecto como una ecuación. Pero nos resistimos y las piezas no cuadran, los engranes ceden, la realidad colapsa. Atrapados en los intestinos de la maquina, un niño observa las veredas y llora.

work in progress (5)

Neruda Square

Alrededor de Neruda Square las corporaciones habían establecido, gracias a la anarquía comercial ya institucionalizada, un parque industrial masivo que crecía vorazmente alrededor de las lineas de comunicación – era un tumor que consumía dendritas, un campamento callampa hiperconectado que nadie se atrevía a desalojar.

El caos y la libertad danzaban sobre la tumba de tradiciones obsoletas, como la palabra regulación o el concepto de republica. La nación, el estado, solo podia mirar melancolico el panorama hiperconcesionado de privatizaciones salvajes que dominaban los habitos de consumo –antes denominado “vida”- de los consumidores –antiguamente conocidos como “ciudadanos”.

La plaza, en medio del complejo, era un area semipublica. No habían vallas, pero su propiedad, era privada, y la operación, licitada. El piso era traslucido, contruido con metales, concreto y gruesos cristales, y emanaba a toda hora un brillo azulado proveniente de los trenes subterraneos. A su alrededor las torres corporativas. Cada una funcional a la grilla de relaciones economicas en las que se habia convertido el pais. Si alguien queria producir escases, se dirigiria sin dudar a los subterraneos de Neruda Square. El peor, mas brutal y desequilibrante desabastecimiento, era el de información.

Alli hasta el aire parecia saturado de datos. Se respiraba una tibieza extraña. El rumor, negado oficialmente, es que a falta de espectro para la transmisión inalambrica de paquetes electronicos, las compañias comenzaron a utilizar espacios antes prohibidos de baja frecuencia. Suficientemente baja como para sacudir una que otra molecula de aire, liberando calor. Momentum, energia kinetica, energia calorica. Algunos blogs seguian los ciclos de negocio del parque industrial, y los correlacionaban –exitosamente- con la temperatura. Otros, replicaban el ejercicio con los indices de tumores cerebrales.